martes, 18 de diciembre de 2012

En Purujosa: circular por los barrancos de Cuartún y Valcongosto.

Llegando a Purujosa


Crónica de la IV quedada "Sierra del Moncayo"

La experiencia es un grado y ésta es ya nuestra cuarta quedada de amigos de la Sierra del Moncayo. Te  voy a pedir que me acompañes, al menos virtualmente, a uno de los pueblos más encantadores del Moncayo. Se trata de Purujosa, donde estuvimos el domingo pasado recorriendo alguno de sus muchos barrancos y si no pudiste acompañarnos quiero que conozcas las maravillas con las que nos encontramos. Tuvimos unos excelentes compañeros de camino y los mejores guias posibles. También encontramos mucho respeto por el medio natural y una gran admiración por la belleza del pueblo y su espectacular entorno tan desconocido para muchos.

Allí estaban nuestros incondicionales de Tarazona, vimos de nuevo a los de Calcena pero también vino gente desde Zaragoza con amigos de otras comarcas. No nos faltaron sorianos, ni nuestros peques de Tudela cargados en las mochilas de sus papis junto a otros muchos nuevos andarines de diferentes puntos del Moncayo y de las provincias que lo rodean. Se puede decir que no estuvimos solos y que se nos esperaba con ilusión en la rayana comarca del Aranda.

Comenzábamos recomendando disfrutar del paseo, sin correr, no separándonos demasiado para poder escuchar las explicaciones de Ramiro Adiego y su padre, grandes conocedores de este lado del Moncayo. Ramiro es el autor del blog "El nido de águilas del Moncayo", nombre con el que también se conoce al pintoresco pueblo de Purujosa.

Nuestra primera parada fue en el mirador que hay en la parte alta del pueblo para hacernos una idea de la extensión del Parque Natural del Moncayo en este municipio. Tras la explicación correspondiente y la localización de las diferentes muelas donde residen una gran representación de aves rapaces, nos pusimos en marcha rumbo a la cueva de Cuartún por el barranco del mismo nombre, antiguo camino de Tarazona, parando antes en el cruce con el barranco de la Virgen para que Ramiro nos contara la historia del Peirón de la Virgen de la Leche que allí se encuentra. Lo que más me gusta de este peirón es que fue restaurado hace dos años por la gente del pueblo con sus propias manos y medios.





Pero continuemos caminando entre estos monumentos naturales de calizas jurásicas que caracterizan a esta zona del Moncayo. Enseguida llegaremos a la cueva Cuartún de gran tamaño y utilizada antaño para resguardar al ganado, como la mayoría de oquedades que vamos encontrando por el camino.


Cueva de Cuartún. Fotografía de Ramiro Adiego.

Tras visitar la cueva subimos por el sendero que coincide con el GR 90.2 hasta el Collado de Sancho. Unos metros más adelante, abandonamos el GR para seguir por un camino que desciende al este, por el barranco de Hoya Barrán. Continuamos hasta su confluencia con el barranco de Valcongosto y una vez dentro de estas enormes paredes nos quedamos absolutamente admirados de la belleza de este lugar, aunque algo preocupados por no mojarnos ya que el riachuelo se apodera en algunos tramos de este  congosto que se estrecha más y más, a medida que lo recorremos. Joaquín nos recomienda realizar el recorrido al revés cuando el barranco lleva mucha agua por si no es posible el paso. ¡Qué ganas tenía de conocer Valcongosto, tras contemplarlo en fotografía tantas veces!








Finalmente, salimos del barranco para, tras recorrer unos metros de carretera, desviarnos a la derecha por el barranco de la Virgen y poder visitar la ermita rupestre que se encuentra colgada en una de sus paredes. Ramiro ha pedido al ermitaño que allí vive que nos la abra para poder escuchar dentro la historia de su talla románica, cuentan que el propio emperador romano Constantino vino a visitarla en el siglo IV.


En el interior de la ermita de la Virgen de Constantin.

Por un camino semi-excavado en la roca regresamos al pueblo despidiéndonos de nuestros compañeros hasta la próxima quedada. ¿Dónde será...? Pronto te cuento.


2 comentarios:

  1. Que mal me quedo Rocio extendiéndote tan solo las gracias, por esta crónica que sin estar in-situ el domingo en Purujosa, me ha transportado a esos lugares y a ese ambiente tan agradable que creáis en esas quedadas. Gracias por tus comentarios y tus imágenes, hasta pronto. Recuerdos a Manuel.

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