lunes, 10 de diciembre de 2012

Dama de noche.



La Sultana (Torre de la Magdalena) me guía como un faro en la noche hacia el barrio alto de Tarazona. Acudo a su llamada y subo por los Recodos hacia ella.

Silencio bajo la luz de las viejas farolas, no hay ruido de pasos ni risas de turistas felices. Busco la puerta al pasado bajo los arcos de sus estrechas calles pero podría encontrarme en cualquier punto de la línea del tiempo sin saberlo; la torre burlona no me pierde ojo y me sigue sobre los tejados.

Calle y Arco de la Traición.


 Entro  y salgo hasta llegar a los callizos de la judería. La noche oculta sus cicatrices.


Bajos del Palacio Episcopal.


Tampoco hay nadie allí, a sus moradores los expulsaron hace ya unos siglos, ¿habré conseguido viajar atrás? Vuelvo sobre mis pasos hacia el mirador del palacio episcopal.  Un motor rompe el encanto y al asomarme al vacío me despierta la moderna Tarazona. He vivido un gran privilegio, la  dama me ha brindado el silencio de su noche y ha sido "im-presionante". Vuelvo junto a mi gigante pero descubriendo cuanto amo a esta ciudad y cuanto me alegra su despertar.


Tarazona de noche.



 

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