miércoles, 22 de enero de 2014

Morcillada en Los Fayos, al "ladico"del Moncayo


 “Para San Antón, el que no mate tocino, no comerá morcillón”


El pasado sábado, acudíamos a Los Fayos al olor de las morcillas que se realizan allí para San Antón. Pero antes, teníamos que encontrar a las artesanas que las elaboraban, así que a nuestro buen amigo Jesús no se le ocurrió más que coger por banda a un grupo de jóvenes y preguntarles por la matanza. Se miraron entre si y con cara de susto huyeron espantados. O no son de aquí o no les gustan las morcillas -pensamos- porque tenemos cara de buenas personas y peligrosos no parecemos.

Finalmente, tras dar varias vueltas  buscando el pabellón municipal donde se reunía el pueblo para la matacía, encontramos a una buena señora que nos indicó el camino correcto y que sonrió al preguntarle por el mondongo.

La matacía de Los Fayos se recuperó hace 9 años y actualmente consiste en la elaboración de morcillas artesanas por la gente mayor de pueblo, siendo un día de fiesta en la que participan vecinos y visitantes. El cerdo se compra en Tarazona y ya no se sacrifica en el pueblo por razones sanitarias, aunque antiguamente llegó a haber dos matarifes encargados de su sacrificio. Todas las familias criaban y mataban dos cerdos, así que cada matarife mataba un cerdo en cada casa. Las familias pudientes consumían los dos pero el resto consumía uno y reservaba el otro para la venta.



Cuando llegamos al pabellón municipal, los hombres cocinaban fuera un rancho con la carne del animal para la hora de la comida. Dentro, las mujeres estaban en plena faena, preparando las morcillas, dulces y saladas, con la morcillera, que sirve para rellenar las tripas.



El relleno consiste en arroz, miga de pan, sangre, manteca, canela, piñones y un poco de pimienta. A las dulces se les añade pasas y azúcar. Para diferenciarlas de las saladas se atan con un cordón de otro color, en este caso rojo.


Antes de cocerlas hay que pincharlas bien porque el arroz del relleno no se cuece del todo y al hincharse puede romper la morcilla.



Una vez cocidas, se dejan reposar tapadas con un paño y se dejan enfriar para que suden y tomen cuerpo.



Nosotros tuvimos que marchar y no pudimos quedarnos a probarlas pero estoy segura de que tienen que estar más que buenas. Energía la que tienen los fayanos, que no pararán de comer, divertirse y bailar durante todo el día. Con una sonrisa llegamos y con otra nos marchamos, agradecidos por la amabilidad de unas encantadoras y hermosas artesanas que nos contaron los secretos de sus morcillas, alguno me reservo porque estas morcillas sólo se pueden comer en Los Fayos. ¡El año que viene no nos vamos sin probarlas!



miércoles, 15 de enero de 2014

El Museo del Calzado de Brea de Aragón

Autómata zapatero

Ya hacía tiempo que buscábamos conocer el Museo del Calzado de Brea de Aragón, en la Comarca del Aranda, pero no fue hasta la primavera pasada cuando tuvimos la oportunidad de visitarlo. Y aunque con muchas ganas de contarte la experiencia, no he podido hacerlo hasta este momento, en el que me propongo recuperar las historias vividas en los últimos meses y que por diversos motivos no he tenido tiempo de contarte.


Arco de la Tripería

Llegando a Brea, ya nos sorprende un curioso arco morisco que da paso a la conocida como calle de la Tripería, así como varias casas modernistas que nos hablan de un pasado suntuoso, será en el museo cuando entendamos el porqué de su existencia.



Entrada del Museo.

El museo cuenta con dos plantas de 600 metros cuadrados donde se narra la historia del calzado desde el principio de los tiempos hasta la actualidad y se explica como la historia de la comarca influyó en que se fabricara aquí. En ello tuvo mucho que ver la numerosa población mudejar que allí vivió dedicada a curtir pieles, aprovechando que era zona de paso de ganado y utilizando una planta llamada Zumaque que crece en sus montes. Fue muy curioso comprobar que lo hacían en unos pozos muy similares a los que actualmente se pueden ver en Marruecos. Con el paso de los siglos se aprovecharon esas pieles para la fabricación de zapatos, estando expuestas unas primeras albarcas fabricadas en 1606 y que hoy en día se siguen fabricando y que conocerás como "menorquinas".



Acompañados por la guía del museo, a la que desde aquí mandamos un cariñoso saludo, viajamos muy a gusto en el tiempo, siguiendo primero los pasos de unos pies descalzos, para a continuación conocer la historia de la población y su principal medio de vida a través de autómatas, paneles y explicaciones interactivas de las que destacaría la forma de exponer el proceso mediante el cual se hacen a mano un par de zapatos y el Bolero de Ravel que sorprendentemente toca la maquinaria industrial de finales del siglo XIX expuesta en el museo.

Antigua fábrica de calzado abandonada.

La cosa es que nos gustó tanto la historia de Brea de Aragón, que nos decidimos a callejear por sus estrechas calles para escuchar los ecos de su pasado árabe y, siguiendo los consejos de la guía del museo, visitar su iglesia parroquial donde se convirtió a toda esa población musulmana que vivía allí cuando Alfonso I reconquistó el valle del Aranda tras su entrada en Zaragoza en 1118.

La amabilidad de las gentes de Brea se puso de manifiesto en el acogimiento que nos dispensaron las mujeres del pueblo que se encontraban en el interior de su iglesia y que nos la mostraron orgullosas. Pero eso te lo cuento otro día porque fueron tantas las bellezas y curiosidades que había en el interior de la iglesia de Santa Ana que necesito un post completo para sorprenderte con sus tesoros y para que puedas apreciarlos como nosotros estamos aprendiendo últimamente a hacer. Así que nos vemos más pronto que tarde... si me echas de menos dame un toque, porque se me acumulan los encantos que tengo que enseñarte. ¡Hasta pronto!

Nota: Consultar horarios de visitas del Museo en el teléfono de información turística 626345202 antes de visitarlo, ya que no tiene unos horarios de apertura fijos.


viernes, 3 de enero de 2014

Las Cuevas del Rey en Añón de Moncayo



Las Cuevas del Rey son dos cavidades no muy profundas cercanas a Añón de Moncayo. Están situadas en el paraje de Las Cuevas, a unos 600 metros del pueblo, donde encontrarás una bonita zona recreativa con mesas y barbacoas junto al río Huecha, alimentado por el manantial que surge de una de estas cuevas y que junto a los cercanos manantiales del Rey y del Prado hacen que este río lleve buen caudal a su paso por el lugar. El agua que mana de su interior proviene de filtraciones del vecino barranco de Morca.

Manantial de Las Cuevas


Aunque actualmente se las conoce como Las Cuevas de Añón, sin más, Federico Bordejé en sus "Rutas Becquerianas" (1932) las denominaba Cuevas del Rey y les atribuía "evocadoras leyendas", por lo que recojo su antiguo nombre con el afán de que no se pierda y descubrir más sobre su historia.

Boca de la cueva más pequeña desde su interior.

Estas cuevas constituyen un hábitat importantísimo para diversas especies de murciélagos cavernícolas. Durante la primavera y el verano acuden a ellas para criar, y en su interior pasan también el invierno en estado de hibernación. Son animales muy sensibles y tienen una escasa tolerancia a la presencia humana por lo que hay que evitar que sufran alteraciones en sus refugios, sobre todo durante la cría (abril a julio) e hibernación (noviembre a marzo). Molestarles en época de cría puede provocar que abandonen sus crías, y despertarles mientras hibernan hace que consuman sus reservas energéticas y mueran por inanición antes de llegar la primavera que es cuando consiguen los insectos de los que se alimentan. Los murciélagos consumen gran cantidad de insectos perjudiciales para la agricultura, por lo que son importantes para el control de plagas. Lamentablemente en los últimos años están desapareciendo en toda Europa por diversos motivos, como pueden ser enfermedades, uso de insecticidas y uso turístico de las cavidades donde se refugian.

Para evitar el paso de visitantes al interior de las cuevas de Añón se colocaron unas rejas que impedían el acceso a personas pero que han acabado perjudicando a la colonia de murciélagos que viven en ellas, ya que no es el cerramiento más adecuado porque entorpecen su vuelo y pueden acabar abandonando la cueva. Por ese motivo, hace un par de años se abrió la reja y se colocó un vallado periférico que afea mucho el entorno de este paraje pero que no obstruye la boca de la cueva y permite el vuelo libre de estos animales.




Recientemente, paseando por allí, descubrí que la reja vuelve a estar cerrada aunque con el barrote superior serrado y la puerta del vallado exterior sin candado o cierre que impida la entrada. Nos encontramos el interior mucho más limpio que antiguamente cuando era más fácil acceder pero no entendí muy bien porque la reja volvía a estar como antes.

Desde 2011, en Añón de Moncayo, se celebra a finales de agosto la noche de los murciélagos con actividades para toda la familia y visitas interpretativas al interior de las cuevas para conocer a sus alados habitantes. Me comentaron que este último año fue lamentable el bajo número de asistentes, quizás porque coincidió con alguna otra actividad en el pueblo. Existiendo un centro de interpretación de la naturaleza del Parque Natural de Moncayo en los bajos de su Ayuntamiento, sería interesante que se les dedicara un pequeño espacio en él y se ayudara a promocionar eventos tan interesantes como el que te comento u otros parecidos que ayuden a dinamizar un centro de visitantes que abre cada vez menos días al año y que cuando visité por primera vez me sorprendió muy agradablemente, no sólo por su exposición sobre los usos tradicionales del valle sino también por las personas encargadas entonces de gestionarlo. Sólo es una sugerencia, a la que añadiría el empleo de personas que vivan en la zona y que mostrarían mucho más interés en su apertura y más conocimientos a la hora de mostrar sus contenidos. No puedo evitar ser un poquitín reivindicativa, pero ya me conoces... Ala pues, pidamos también un panel interpretativo junto a las cuevas que explique todo esto que te cuento y que prohíba utilizar el flash de las cámaras en su interior.

Plano del interior de las cuevas. Fuente: Espeleo Club Zaragoza


Me falta información sobre la historia de estas cuevas, sus leyendas y las especies de murciélagos que hay o había. Si te apetece contarme, ya sabes que soy toda vista y oídos. ¡Nos leemos pronto!


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