lunes, 18 de julio de 2011

ILLUECA sigue en sus XIII

"Illueca, un pueblo que al igual que su antecesor el Papa Luna, continúa en sus XIII, haciendo del Tesón, esfuerzo y amabilidad de sus gentes, un sello de identidad propia que envuelve a los que nos visitan"
Turismo Comarca del Aranda

Cuando visité Illueca, por primera vez, quedé profundamente impresionada por aquel extraordinario castillo que se levantaba en lo alto de la ciudad y por los vientos mágicos que lo rodeaban y me embriagaban, haciendo inolvidable aquella primera incursión en tierras del Aranda, al otro lado de mi Moncayo. Estoy convencida de que las mejores fotografías sólo se guardan en nuestra mente y es tan difícil olvidarlas como compartirlas, pues nadie más vivió como tú aquel segundo que quedó grabado para siempre. Yo creo que no podré nunca describir aquella imagen tal cómo fue esa primera vez, aquella invasión de los sentidos donde el sorprendente color de la tierra y de la piedra se unía al olor a monte y a la caricia del viento.

Regresé con aquella idealizada imagen que jamás se repetiría y recorrí todas las caras y el interior del castillo, intentando revivir aquella primera vez que nunca podrá ser... pero en la búsqueda descubrí nuevos y encantadores rincones escondidos en las estrechas calles del casco viejo y alrededores de Illueca. Cierto es que quizás hay algún rincón un poco descuidado y en ocasiones absorbido por la parte moderna de esta pequeña ciudad o pueblo grande pero, redescubriendo la figura del Papa Luna, seguro que un día llega para cuidar más el entorno del castillo y hacer más agradables los alrededores de la hospedería que se encuentra en una de sus alas. Pero comencemos por el principio.

Plano de Illueca (Pulsa en la imagen para ampliarla)

Entramos en Illueca por la primera de sus tres entradas y aparcamos el coche junto al puente por el que cruzaremos el río Aranda. Aquí comienza nuestra visita, cruzando de nuevo el río pero esta vez por un pequeño puente medieval escondido bajo el primero, que nos introduce en un delicioso parque, que por la vega del río nos llevará entre plataneros hasta la subida al palacio-castillo del Papa Luna que asoma entre las ramas (una vez en el pabellón de deportes, cruza la carretera de la segunda entrada a la ciudad y sube por la rampa que hay enfrente). Llegamos a tiempo de una visita guiada, así que vamos para adentro. La guía es muy maja y muy amable y las explicaciones son similares a la última vez, aunque como ha empezado tarde parece saltarse alguna de las zonas o quizás da preferencia a otras. Los audiovisuales multimedia son muy buenos pero el grupo se pierde parte de la magia acercándose demasiado. La zona visitable es principalmente la escalera monumental, la Sala Dorada, la Sala de la Alcoba donde nació Benedicto XIII, el Papa Luna, y por último el mausoleo donde se encuentra una replica de su cráneo cuya historia te conté hace poco. El ala izquierda acoge las dependencias del gobierno de la comarca y el ala derecha una hospedería.

Sala Dorada (siglo XIV), interior del palacio.

Al acabar la visita guiada nos dirigimos a la Iglesia parroquial de San Juan Bautista que fue seguramente construida con el patrocinio del Papa Luna. Junto a ella podemos admirar la fachada de la casa-palacio de los Saldaña; hay otros palacios bajando por la calle Mayor donde se ven de nuevo los escudos de los Saldaña, aunque en muy malas condiciones y divididos en varias viviendas. Continuamos recorriendo las callejuelas estrechas de la antigua aljama o judería donde convivían árabes y judíos antes de su conversión o expulsión. Se encuentra en los alrededores de la Iglesia, esta parte antigua da la impresión de estar un poco abandonada y se identifica por sus arcos, pasadizos y calles zizangueantes.

Arco de la judería.

Como hace mucho calor, decidimos tomar algo en las terrazas de la plaza de España. Esto sí ha cambiado mucho, está un poquito desangelada porque han derruido parte de los edificios aunque siguen allí los arcos de la calle Constitución y de la calle Huesca. Pasaremos por el primer arco para llegar a la ermita de San Babil con una bonita tradición, cuentan que las illuecanas deben pisar una baldosa de la ermita para encontrar novio, aunque hay otra interpretación popular que cuenta que esto sirve para ahuyentar la mala suerte. Un pequeño chaparrón nos impide acercarnos a la ermita de San Ildefonso siguiendo el via crucis que une las dos ermitas y que comienza en la subida al castillo. Desde allí tiene que haber una espectacular vista de Illueca, así que ya tenemos excusa para volver de nuevo, hasta entonces aquí te dejo un video con nuestro pequeño tour por Illueca, espero que te guste:




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