viernes, 19 de agosto de 2011

Cueva de Ágreda, en el valle del Araviana.


Al oeste del Moncayo, en el valle del Araviana, se encuentra un pequeño pueblo llamado Cueva de Ágreda desde donde parte la subida a la cima del Moncayo en su lado soriano. Situado a  1.300 metros de altura, está rodeado de un paisaje idílico, ya que este lado del Moncayo parece mucho más húmedo y verde. Al final del pueblo, saliendo hacia Beratón, una pista nos acerca en más o menos 2 horas y media a la cima del Pico de San Miguel, cumbre más alta de la Sierra del Moncayo.

Del pueblo nos cautivó su iglesia románica (del siglo XII) emplazada sobre un castro prerromano y dedicada a Santa María de la Cueva. Sus empinadas calles esconden bellos rincones aunque, como verás en el vídeo, aquí también la despoblación y el abandono de las casas hace estragos. Estos pueblos recuperados en su conjunto serían un gran reclamo turístico pero sigamos andando...



En lo alto del pueblo se encuentra la cueva que le da nombre, donde hay una importante población de murciélagos que se ha visto mermada en los últimos años, debido a la utilización de insecticidas y herbicidas y a la aparición de una enfermedad en 2002 que afectó sobre todo a los murciélagos de cueva en toda España.  Por ello, todas las especies de la región están protegidas por la ley y está prohibido matarlas o molestarlas. De los 700 ejemplares que habitaban la cueva en 2001 apenas quedan un centenar, motivo por el cual estuvo a punto de paralizarse la construcción de un centro de interpretación sobre este mamífero volador que afortunadamente espera su apertura en los próximos meses, está situado justo enfrente del ayuntamiento de Cueva de Ágreda.

Es importante respetar su hábitat por lo que el acceso a la cueva se encuentra vallado. A estos animales les cuesta mucho reproducirse, crían en primavera y verano en el interior de las cuevas donde forman grandes colonias sobre todo de hembras que cuidan comunalmente a sus retoños. En el invierno se refugian igualmente en su interior donde hibernan hasta la llegada del calor.



No sólo se pueden encontrar murciélagos en esta cueva, cuenta la leyenda que aquí también  vivía el gigante Caco aunque otros sitúan su morada en el vecino Beraton o al otro lado del Moncayo, en Los Fayos. Dicen que a este gigante se le ocurrió robar ganado a otro gigante, llamado Hércules, y para no ser descubierto por las huellas hizo entrar a las reses en la cueva hacia atrás. No obstante, los bueyes que se quedaron fuera echaron de menos a sus compañeros y comenzaron a dar bramidos en dirección a la cueva, por lo que fue descubierto. Como represalia Hércules le sepultó poniéndole una montaña encima, lo que daría origen al nombre del Moncayo.

Dice también la tradición que junto a este pueblo se consumó la traición de Ruy Velázquez a los Siete Infantes de Lara, quien los entregó a las huestes sarracenas, tal y como relata el romance épico:

"El Valle del Araviana y la Sierra del Almuerzo forman parte del paisaje legendario de los Siete Infantes de Lara. Dentro del término de Cortos almuerzan los Infantes. Se les aparece la Virgen de Narros y les sugiere oír misa en Omeñaca. El pie de la Virgen, las cucharas y los platos quedarán impresos en la roca donde almorzaban. En Omeñaca entra cada Infante por un arco distinto, pasando la Virgen por el del medio, arcos que se abren milagrosamente. Y como todos sabemos, la cadena trágica originada por Doña Lambra provoca la decapitación de los Infantes "cerca de Almenar, en los campos de Araviana, a las haldas del Moncayo" tras la traición de Ruy Velázquez. Mudarra, sobrino de Almanzor e hijo natural del padre de los Infantes, Gonzalo González, vengará la afrenta matando al traidor y quemando viva a Doña Lambra."
Ángel Almazán de Gracia

En el Valle del Araviana existe también un complejo kárstico lleno de cuevas y dolinas, como La Similla y La Simonca, gigantescas hoyas que nos recuerdan el cráter de un volcán o el agujero dejado en la tierra por un meteorito.

A tres kilómetros del pueblo nos encantó el paraje de la Dehesa, poblado por robles centenarios, aunque no pudimos parar a visitarla porque comenzó a llover pero volveremos pronto para recorrerla. Realmente quedamos fuertemente impresionados por este otro Moncayo, tan diferente pero igualmente encantador, a un tiro de piedra de nuestra villa, al otro lado de nuestra montaña.


3 comentarios:

  1. Un pueblecito con mucho encanto y que en los últimos años ha ido a más, ya que la mayoría de las casas viejas del pueblo han sido comprado y rehabilitadas. La dehesa es muy chula, nosotros como mi padre es de Borobia, íbamos allí muy a menudo,y eso que ahora los rios no lleván ni una cuarta parte de agua, que llevaban antes, saludos

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    1. A mi me sorprende bastante que este valle no sea más conocido. Cómo dices la Dehesa es más que bonita.

      Saludos!

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  2. la verdad es que el pueblo no tiene mucho, pero tiene su encanto sobre todo si buscas un finde de tranquilidad y luego las rutas para ir al Moncayo muy buenas.

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